
Básicamente los alimentos que consumimos a diario cumplen tres funciones diferentes que ayudan a nuestro cuerpo de manera estructural y plástica, los alimentos contienen elementos, particularmente proteínas, que intervienen en los procesos de construcción y reparación de los órganos y tejidos del cuerpo. Por ejemplo, la piel que tiene su propio ciclo de reparación. También energética, la alimentación aporta a través de los carbohidratos, las grasas y las proteínas, la energía necesaria para mantener el calor corporal, realizar las funciones vitales (como respirar) y efectuar las actividades conscientes, desde caminar hasta estudiar, por eso el cansancio puede ser síntoma de algunos padecimientos relacionados con la nutrición.
Tiene función reguladora, es responsable de mantener el equilibrio de los distintos procesos corporales, como la presión arterial y la concentración de glucosa en la sangre. Esto se consigue principalmente gracias a las vitaminas y minerales que contienen los alimentos. Por ejemplo, la leche, las sardinas y las espinacas contienen calcio que es un mineral o la vitamina A que se encuentran en vegetales de color naranja. Comer no solamente es una necesidad biológica, sino que también es fuente de placer y aunque los alimentos entran por la boca y son saboreados por los sentidos del gusto, otro factores influyen en qué tan agradable es la experiencia.